La República de Mauricio, una isla ubicada en el Océano Índico y con poco más de 1 millón de habitantes, podría ser la inspiración clave para el reclamo de Argentina sobre las Islas Malvinas, ocupadas por el Reino Unido desde 1833.

El 3 de noviembre, el canciller británico, James Cleverly, anunció la disposición del Gobierno del Reino Unido a abrir una negociación con la República de Mauricio para restituir la soberanía sobre el archipiélago de Chagos, a unos 2.000 kilómetros de Mauricio, en medio del Océano Índico.

La disputa entre Mauricio y el Reino Unido se remonta hasta antes de 1968, cuando los mauricianos se independizaron de los británicos. En los años previos, Londres puso en práctica un plan para exiliar a los habitantes de Chagos, al no permitirles regresar cada vez que salían en busca de atención médica. En 1973, el Reino Unido acabó deportando por la fuerza a los que todavía no habían abandonado la isla.

La descolonización de Chagos por parte del Reino Unido abre un nuevo capítulo para Malvinas

El abogado argentino y experto en derecho internacional Facundo Rodríguez explicó que detrás de la decisión del Reino Unido estuvo la instalación de una base militar en la isla Diego García, la mayor del archipiélago de Chagos. "Allí establecieron una de las principales bases militares de EEUU, desde donde salieron aviones para la Guerra de Vietnam, Afganistán e Irak", apuntó.

Pero los cerca de 3.000 habitantes de Chagos exiliados a la fuerza por los británicos no se quedaron quietos. Las reiteradas protestas de mujeres chagocianas exiliadas en Mauricio dieron forma al Grupo de Refugiados de Chagos, que se constituyó formalmente en 1983.

El grupo de víctimas fue clave para que los sucesivos gobiernos de Mauricio no cesaran en su intento de que el Reino Unido restituyera Chagos. Rodríguez repasó que, en las últimas cuatro décadas, Mauricio recorrió varias instancias diplomáticas para lograr que Londres devuelva el archipiélago.

Así fue que el pequeño país comenzó intentando resolver la cuestión en diálogos bilaterales. Sin embargo, la nula disposición británica lo llevó a intentar recurrir a la Corte Internacional de Justicia y a la Comisión de Naciones Unidas sobre Derechos del Mar. Sin embargo, el caso no prosperó en ninguno de esos ámbitos.

La descolonización de Chagos por parte del Reino Unido abre un nuevo capítulo para Malvinas

La controversia comenzó a despejarse en 2017, cuando la Asamblea de Naciones Unidas tomó el caso y solicitó a la Corte Internacional de Justicia una opinión consultiva sobre la situación de Chagos. El veredicto llegó dos años después, cuando por 13 votos contra 1 la Corte entendió que la separación de Chagos de Mauricio constituyó "un hecho ilícito que involucra responsabilidad internacional".

Apoyado en esa opinión, la Asamblea General de Naciones Unidas volvió a tratar el caso, esta vez para, en mayo de 2019, aprobar una resolución que exigía al Reino Unido "poner fin al control británico del archipiélago de Chagos" y que "el conjunto de islas en disputa sea devuelto a Mauricio".

Para Rodríguez, la victoria de Mauricio es "el fruto de un trabajo constante y contundente durante más de 50 años" y que, además, demuestra el valor de la diplomacia en las disputas entre estados pequeños y potencias mundiales.

La descolonización de Chagos por parte del Reino Unido abre un nuevo capítulo para Malvinas

Mauricio, un espejo para Argentina

El abogado destacó además cómo Mauricio sacó ventaja de una coyuntura poco alentadora para el Reino Unido. "Supo aprovechar porque no es que hizo este reclamo cuando el Reino Unido está fuerte sino todo lo contrario, es un momento en que está en un proceso de divorcio con la Unión Europea, con un Bréxit que se ha llevado cuatro primeros ministros y en que el Reino Unido tiene cada vez menos credibilidad", enumeró.

Mauricio “fue muy inteligente en la estrategia”, señaló. “Hay que saber aprovechar cuando llega el tren para no perderlo", graficó.

Para el experto, el caso de Chagos y el de las Islas Malvinas tienen varios puntos en común que pueden servir de ejemplo a Argentina. "Se trata de dos cuestiones a descolonizar, en ambas se viola la integridad territorial y se trata de la misma potencia colonial", apuntó.

"Argentina tiene que ver en Mauricio un espejo que debe copiar y seguir sus actuaciones”, debe ser un ejemplo para todos los estados que se encuentran en su posición jurídica, remarcó.

Rodríguez lamentó que, mientras Mauricio se ha mantenido con una política de Estado firme y estable en la materia, Argentina "ha tenido una política pendular en la cuestión Malvinas, dependiendo su estrategia de los gobiernos de turno".

Para el abogado, esas variaciones podrían resolverse con el recientemente creado Consejo Nacional de Asuntos Relativos a las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur y los espacios marítimos circundantes, un ámbito que reúne a las autoridades del Gobierno con representantes de todas las fuerzas políticas, académicos, juristas y organizaciones sociales.

El doble estándar británico

Tras el anuncio del inicio de las negociaciones con Mauricio, la autoridad británica en las Malvinas emitió una declaración remarcando que la decisión sobre Chagos "no puede ser comparada" con la de las islas reclamadas por Argentina.

La descolonización de Chagos por parte del Reino Unido abre un nuevo capítulo para Malvinas

"El Gobierno argentino intentará utilizar esta decisión como una oportunidad para apoyar sus aspiraciones coloniales sobre nuestro hogar", asevera la declaración, que finaliza asegurando que "no habrá conversaciones sobre el estatus de las Islas Falkland a menos que los isleños quieran que esas conversaciones sucedan".

Para el abogado Facundo Rodríguez, es significativo que esa declaración no provenga propiamente desde el Gobierno británico sino desde "el Gobierno de facto impuesto desde Londres en Malvinas", presuntamente "a pedido de la propia élite británica en las islas, por temor a que tuviera repercusión o que Argentina lo pudiese utilizar a su favor en la opinión pública".

De todas maneras, Rodríguez remarcó que aunque el Gobierno británico no quisiera abrir las negociaciones por Malvinas —ordenadas ya en 1965 por la resolución 2065 de Naciones Unidas—, su postura en un caso similar como el de Chagos lo comprometería a hacerlo.

"Creo que el Reino Unido ha demostrado un doble estándar flagrante en la aplicación y entendimiento de los principios del derecho internacional", complementó.