El viernes 26 de agosto próximo pasado, El Litoral publicó un artículo del periodista Bryan J. Mayer, titulado: “Crisis militar: Argentina está en la situación más vulnerable de la historia”.

Independientemente de lo reflejado en la nota mencionada, valdría la pena analizar el real esfuerzo presupuestario volcado por los sucesivos gobiernos a las Fuerzas Armadas (FF. AA) como componente esencial del Sistema de Defensa Nacional en un periodo que definiríamos de corto / mediano plazo (2010 – 2022).

De igual forma, consideramos procedente, reflexionar sobre las diferentes visiones de actores políticos puestas de manifiesto en dicho lapso.

En oportunidad de presentar el Libro Blanco de la Defensa 2010, la Dra. Cristina Fernández de Kirchner, entonces Presidenta de la Nación, expreso (rubricando al pie del encabezado):

“El Sistema de Defensa Nacional, al igual que otras áreas estratégicas de la Nación, fue soslayado durante la década de 1990 en el marco de un proceso de reforma del Estado que presuponía que toda erogación pública era inherentemente ineficiente y no podía constituir forma alguna de inversión: ya sea productiva, tecnológica o inclusive social”.

“Esto implicó para el sector de la defensa una creciente distorsión entre su organización y despliegue, y el presupuesto asignado para su sostenimiento. Era propio de esta lógica falazmente economicista la ausencia de un efectivo gobierno de LA POLÍTICA DE DEFENSA”.

DEBEMOS COMPROMETERNOS, CONVENCIDOS, siguiendo aquella consigna del General José de San Martín, de no levantar las armas contra nuestro pueblo ni nuestros hermanos latinoamericanos”.

“Es nuestra aspiración consolidar una defensa que contribuya desde su lugar al desarrollo nacional y regional, integrada en la sociedad, y aportando sus beneficios para construir una calidad de vida mejor para todos los argentinos”.

En ese marco, surgen las siguientes preguntas: ¿Fue efectivamente plasmada dicha POLÍTICA DE DEFENSA?, ¿Existió realmente el compromiso y convencimiento para alcanzarla?

En pos de dar luz a las dos cuestiones planteadas, analizaremos la respuesta, dada por el Estado Nacional, materializada mediante los recursos presupuestarios proyectados en el Libro Blanco, vs. los otorgados a las FF. AA en el periodo (2010 – 2022).

Pocos años antes del 2010, el Poder Ejecutivo y el Ministerio de Defensa establecieron las bases del modelo de PLANEAMIENTO ESTRATÉGICO, actualmente en vigencia. En consecuencia -el primer Ciclo de Planeamiento- determinó la pauta económica para mejorar y perfeccionar el Sistema de Defensa Argentino.

A través de un amplio debate que dio lugar a dicho Libro, se publicó el Horizonte Financiero (orientación tangible): “alcanzar en el año 2020, llevando la inversión en Defensa al 1,5% del PBI y mantenerla hasta el año 2040”.

Es evidente que el mayor deterioro presupuestario en el ámbito de la Defensa está centrado en los últimos años del período (Gráfico Gastos de la Jurisdicción Ministerio de Defensa 2008-2022).

Defensa Nacional, Política de Estado olvidada

Esta situación pareciera poner en evidencia la no materialización del compromiso y convencimiento, que daban razón a la política de defensa enunciada en el Libro Blanco 2010, visión que lejos estuvo de ser concretada.

Hoy, sin considerar el FONDEF, el presupuesto de Defensa equivale a menos de $3 (tres pesos) por cada $100 (cien pesos) de los destinados a la Administración Pública Nacional (APN). Esa relación en el año 2009 era de $4,6 (cuatro, coma seis pesos) en Defensa por cada 100 (cien pesos) de la APN y, en base a lo planificado oportunamente, el nivel de recursos en la actualidad debería alcanzar los $ 6 (seis pesos) en Defensa por cada 100 (cien pesos) de la APN.

Cabe advertir, que el Estado Nacional es el único que financia las erogaciones destinadas a la Finalidad Función Defensa. Otras Funciones: Educación, Salud e inclusive Seguridad, reciben además financiamiento de los gobiernos Provincial y Municipal, con independencia de la existencia de servicios privados que se suman a los públicos. La Defensa, es exclusiva responsabilidad del Estado Nacional.

Podríamos coincidir que -en la Argentina de hoy- dirigentes, funcionarios y ciudadanos, por lo general manifestamos diversas opiniones sobre los múltiples temas que nos afectan como sociedad y como Nación.

Antecedentes del pasado, la actualidad y proyecciones a futuro fluyen con absoluta libertad de expresión en cuanto medio de comunicación se encuentra disponible, quedando en evidencia rápidamente las coincidencias, por su rara ocurrencia.

“Constitución Nacional”, “República”, “Democracia”, “Islas Malvinas, Georgias y Sándwich del Sur”, “Antártida”, “recursos naturales”, etc. son intereses nacionales que nos encuentran a los argentinos unidos en el mismo convencimiento. Así también puede asegurarse que ponderamos especialmente las fronteras nacionales, nuestro litoral marítimo y la llamada “Pampa Azul”.

Estas coincidencias fundamentales, llevan a preguntarnos: ¿Por qué no se canalizan los Intereses Vitales Nacionales a través de una política de Estado, que permita consolidar un marco de desarrollo virtuoso de acciones conjuntas? La respuesta, en primera instancia seria: carecemos de una auténtica ESTRATEGIA NACIONAL.

La Directiva de política de Defensa Nacional (DPDN), si bien es un importante instrumento político y jurídico institucional, no deja de ser una política de Gobierno.

La Defensa Nacional, se encuentra íntimamente vinculada con la supervivencia misma de la Nación, por ello se torna prioritario la implementación de una política de Estado a largo plazo, iluminada por una Estrategia Nacional y de Defensa.

Hoy, la política y los planes de corto, mediano y largo plazo enunciados en el Libro Blanco 2010, convergen hacia la necesidad de una respuesta inmediata, en virtud del grado de deterioro de las Fuerzas. 

La promulgación de la Ley de FONDEF, en el ámbito de la Defensa, pareciera ser el acontecimiento reciente más importante de acuerdo político logrado con el propósito de alcanzar el fortalecimiento de las Fuerzas Armadas.

Sin embargo, dicha promulgación, no permite revertir su actual situación. Vale para ello, analizar las expresiones del Ministro de Defensa Jorge TAIANA, en oportunidad de disertar sobre el balance del año 2021, (diciembre de ese año) -reportaje a Télam-. Al referirse sobre el Presupuesto de esa jurisdicción, expresó:

Y además, en cierto sentido, algunas de las inversiones o de las perspectivas en el área de la Defensa también requieren de tener algunos acuerdos macroeconómicos importantes, es decir el acceso al crédito Estado/Estado en algunos casos para ciertas capacidades no alcanza con el FONDEF para desarrollarlos, usted no puede comprar una línea de submarinos con los fondos del FONDEF porque no le van a alcanzar y Argentina necesita recuperar y ese es un objetivo de la política, recuperar la capacidad submarina” .

El FONDEF, como herramienta para financiar los proyectos de inversión en Defensa (gastos de capital), es una Ley que surge por iniciativa del Ministro de Defensa y Diputado Agustín ROSSI en oportunidad de ser designado como tal, en diciembre de 2019.

Era sabido que esta propuesta no solucionaría, por lejos, las necesidades de la Defensa Nacional, puesto que, de no volcarse más recursos corrientes para las actividades relativas al adiestramiento, operación y sostenimiento de las Fuerzas, en el mejor de los casos se alcanzarían presupuestos para la jurisdicción Defensa que apenas llegarían al 1% del PBI, siendo que las previsiones del Libro Blanco de 2010 proyectaban el 1,5%, en un contexto promedio Sudamericano del 1,6% y mundial del 2,5%.

Se puede verificar esta situación, observando el comportamiento de los últimos 20 años del crédito de Bienes de Consumo (Gastos Corrientes) del Ministerio de Defensa en % de la APN (Gráfico Bienes de Consumo de la Jurisdicción Ministerio de Defensa 2020-2022).

Defensa Nacional, Política de Estado olvidada

Sobre este tema, se refiere en octubre de 2021 el Diputado Carlos FERNÁNDEZ, Presidente de la Comisión de Defensa, en oportunidad de desarrollarse el Seminario “La Directiva de Política de Defensa Nacional” en la Universidad de la Defensa Nacional – UNDEF- en ocasión de realizar su cierre:

“Soy de los que creen que hay que construir una política de Estado en el tema Defensa Nacional”

“Está claro que venimos de cuatro décadas de desinversión, está claro que se han alterado inclusive equilibrios regionales, soy uno de los Diputados que votó favorablemente y de hecho soy uno de los que tuvo que negociar en nombre del oficialismo la sanción de la Ley en diciembre cuando Agustín ROSSI fue el que la propuso y de hecho soy autor de uno de los artículos que tiene el FONDEF que tiene que ver con el control parlamentario, por lo tanto digamos, comparto esa mirada y comparto el instrumento que hemos elegido para revertir un proceso de largos años de decadencia.”

“Uno de los problemas graves que ha tenido la Argentina es que todos reconocemos esta situación, hemos sancionado leyes, normas, procedimientos y se nos han caído todos a pedazos porque nuestras crisis recurrentes como país han dejado sin financiamiento y recursos una pata sustancial de cualquier política de defensa nacional que se pretenda realizar como creíble en el marco de la discusión internacional que hoy existe.”

“Si la sociedad en su conjunto no admite y entiende que es una cuestión estratégica del estado y que por lo tanto hay que darle los recursos correspondientes, se los digo como decisor político yo no soy un técnico, soy un decisor político, un dirigente político territorial de muchos años de política. No hay ningún decisor político que vaya a acompañar incrementos en el presupuesto de Defensa si no está inserto el tema en la sociedad”

Analizando lo expresado por el Diputado Fernández, podríamos compartir o disentir (en virtud de nuestras percepciones), sobre las dudas que le otorga la sociedad a la Defensa Nacional.

Sin embargo, la falta de convencimiento para fortalecer y desarrollar a las Fuerzas Armadas en el contexto de una Política de Estado, parecería no ser propia de los ciudadanos; por el contrario, todo indicaría que subyace en sus dirigentes y funcionarios.

Sería oportuno, traer a colación la mención que hiciera (en el ciclo “Consensos en Defensa Nacional” promovido por el medio Zona Militar) el Coronel (R) Jorge GARCÍA MANTEL en marzo de 2021, sobre el informe producido por el Fiscal DI LELLO:

“En nuestro país, resulta muy valioso y detallado el informe producido en septiembre de 2018 por el Fiscal Di Lello como consecuencia de la tragedia del ARA San Juan, denominado “El Problema de la Defensa Nacional”. Vale la pena recordar algunas de sus conclusiones:”

  • “La crisis económica no puede ser óbice para el cumplimiento del mandato legal y constitucional”.
  • “Que el primer objetivo es llevar en un quinquenio el presupuesto al 1,5% del PBI, cifra mínima razonable¨.
  • “Que en apariencia podría parecer que no es el momento de hacerlo, pero nunca ha de serlo sino se toma real magnitud del problema de la defensa nacional¨.
  • “Sobre la Argentina se ciernen riesgos que no dependen de la voluntad de sus ciudadanos sino de las circunstancias del orbe”.

La sociedad, como partícipe indiscutible del Sistema de Defensa Nacional, debe conocer realmente los riesgos que afectan los Intereses Vitales de la Nación.

Debe tomar conciencia de la pérdida de resiliencia que la inexistencia de un Instrumento Militar capaz, le provoca. El sistema educativo nacional y los medios de comunicación juegan un rol esencial frente a esta necesidad.

Evidentemente, a lo largo del tiempo, el compromiso y convencimiento de lograr una política de Defensa sostenible, no fue alcanzado, ni siquiera con las inversiones derivadas del FONDEF.

Podríamos apreciar como conducente el mantener un debate permanente sobre temas reconocidos o priorizados por la sociedad. Pero inequívocamente hoy, existe un inexorable problema que pone de manifiesto la falta de capacidades del Sistema de Defensa Nacional.

Resulta entonces indispensable identificar los actores que tienen la responsabilidad de insertar esta temática en el seno de la sociedad.

La falta de convencimiento para fortalecer a las Fuerzas Armadas en un contexto de política de Estado, indubitablemente es propia de los dirigentes y representantes políticos en primera instancia y a posteriori, de los ciudadanos.

La Defensa Nacional, es un dilema central que hace a la supervivencia del Estado (múltiples contextos internacionales lo ratifican). Es por ello, a nuestro criterio, se torna inmediato y sin dilaciones, volcar el esfuerzo de recursos largamente postergados que permitan revertir el estado de las Fuerzas, procurando un Sistema de Defensa efectivo y eficiente.

Pero, además, es importante reflexionar sobre el futuro profesional de los jóvenes que se incorporaron o aspiran a ingresar a las FF.AA. Todos con absoluta vocación de servicio, desconociendo de antemano el futuro que les ofrece esta preocupante POLÍTICA DE DEFENSA. Como señalamos en un principio, la Defensa Nacional es una actividad esencial del Estado que se aboca principalmente a proteger los intereses vitales de la Nación: la vida y la libertad del pueblo argentino, el territorio nacional y su soberanía, independencia y autodeterminación. Por lo antedicho, pareciera ser que la Defensa, es sin dudas una política de estado olvidada.

Fuentes: LaMovidaPlatense.comVisionPolitica.infoNoticiasEnsenada.infoCriticaArgentina.com.arPrimeraPagina.info y zona-militar.com