“La agrupación amague y recule”, fue la frase que de la vicepresidenta que resonó en la Casa Rosada y que las distintas terminales del Frente de Todos leyeron como un señalamiento al cambio de posición que el Presidente manifestó entre el jueves y este lunes: en cuatro días, Fernández pasó de anunciar que no iba a acatar el fallo de la Corte, porque era de “imposible cumplimiento”, a instruir “a la Jefatura de Gabinete de ministros para que reasigne los únicos recursos disponibles del ejercicio 2022 y los transfiera a una cuenta del Banco Nación a nombre del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires”. En el albertismo incluso había quienes reconocían que este lunes, en redes, algunos kirchneristas habían usado una expresión similar para referirse a lo sucedido.

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Cristina afirmó que “hubo una ley del Congreso” que “consagró la nueva distribución” de fondos entre el Gobierno nacional y las provincias, pero advirtió que “sin embargo” la Corte Suprema “hizo caso omiso a esa ley” al fallar recientemente a favor del reclamo del gobierno porteño.

La vicepresidenta señaló que el ex mandatario Mauricio Macri “modificó con un decreto simple” en 2016 “lo que le tocaba al Gobierno nacional de coparticipación y le dio muchísimo al Gobierno de la ciudad, la ciudad más rica de Argentina”, y amplió que “esto, que había sido discutido y criticado por todos los gobernadores del país, fue resuelto con otro decreto del Gobierno de Alberto Fernández” y la ley correspondiente sancionada por el Congreso. La ex mandataria indicó que “estamos ante un hecho a-jurídico, como si hubiera desaparecido el Estado de derecho”, que “influye en la calidad de vida de los ciudadanos” y llamó a “despabilarse”.

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“Esto puede parecer una discusión entre políticos. Pero ese partido judicial influye en la calidad de vida de los ciudadanos. Hay que despabilarse. Cuando te arrancan la cabeza con la factura del celular, internet, cable, es porque hubo un juez que dictó un Amparo para que no sean servicio público. Lo mismo pasó con las prepagas”, aseguró.

No es Evita

La vicepresidenta se refirió a sus anteriores dichos sobre su paso al costado para una candidatura en 2023 y sostuvo: “Ni renunciamiento ni autoexclusión, acá hay proscripción”.

“Vamos a hablar clarito, porque soy peruca y hablamos clarito, el único renunciamiento que tuvo el peronismo fue el de Eva Perón, y acá tampoco hay autoexclusión. Hay proscripción. Ni renunciamiento ni autoexclusión: proscripción”, sostuvo en el acto que encabezó junto al gobernador Axel Kicillof y el intendente Jorge Ferraresi.

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“Lo que hicieron fue armar un juicio con denuncias, con una cronología electoral casi quirúrgica. Luego de un juicio armado de tres años, decidieron que el juicio oral en que me iban a sentar en el banquillo de acusados era el 21 de mayo de 2019. Quince días exactos antes de que cerraran los plazos electorales para armar los frentes electorales donde se disputaría la Presidencia de la Nación. Tres días antes yo desarticulé esa maniobra cuando anuncié que íbamos a un frente con quien hoy es Presidente de la República Argentina. Era una clara maniobra proscriptiva”, señaló.

Fernández asoció la fijada para la lectura de los fundamentos de su condena en la causa Vialidad con la proscripción del peronismo en 1956. “El 9 de marzo van a leer los fundamentos y el 9 de marzo de 1956 en el Boletín Oficial se publica el decreto 41/61, por el cual se prohibían decir las palabras 'Perón', 'Evita' y prohibía cantar la Marcha Peronista”, expresó.